«Las gominolas vuelven locos a todos, tengo 86 tipos diferentes»
«Lo más curioso es que a los niños se les suele dejar coger dos cosas y los mayores arrasan»
Tanto niños como mayores tienen las mismas dudas a la hora de escoger entre los cientos de productos que hay en un quiosco. Todo apetece y decidirse se convierte en una tarea casi imposible. Eso es algo que sabe muy bien Margarita López, dueña del tutifruti ‘Golomar’, en donde todos los días dispensa dulces que sacian los antojos de los avilesinos.
-¿Ahorra la gente en golosinas en época de crisis?
-La verdad es que yo he notado un bajón respecto a otros años. Aunque en las fiestas de San Agustín se ha notado otra vez mucha gente.
-¿Son los niños los únicos que se vuelven locos en la tienda con tanto dulce?
-Para nada, cada generación tiene sus preferencias, pero a todos les encanta algo. Por ejemplo, a los niños les gustan las golosinas; los jóvenes prefieren consumir bolsas de patatas fritas, pipas, quicos, y productos similares; y los mayores les gustan los frutos secos y los caramelos.
-¿Riñen mucho los padres a los niños para que no acaben con todas las provisiones del quiosco?
-Sí, se suelen formar bastantes escandalos. Lo más curioso es que a los niños se les suele dejar coger dos cosas y en cambio los mayores arrasan con todo.
-¿Cuántas clases de gominolas hay en la tienda?
-Tengo 86 tipos diferentes, todo el mundo se vuelve loco con ellas. Hay para todos los gustos.
-¿Cada vez las hay más raras en cuanto a formas y sabores?
-Hay de todo, están los grandes clásicos como la fresa, el plátano o la coca-cola y algunas rarísimas como pizzas, cepillos de dientes e incluso ojos. Los niños cuanto más raras y ‘asquerosas’ más locos se vuelven.
-¿Parede complicado que se entere de cuándo alguien coge una gominola y no la paga?
-No crea, aquí los ladrones no son expertos y se les suele notar rápidamente. Si ves que te miran mucho ya sabes que esconden algo y según llegan a la caja les digo que paguen lo que tiene en el bolsillo, lo sacan rápidamente.
-Seguro que tiene muchas anécdotas tanto con pequeños como con grandes.
-Muchísimas. El otro día un chico se compró una caja entera de culebras de gominola para llevarlas al cuartel y metérselas en la cama a sus compañeros.
Fuente/elcomerciodigital.com/

