Gominolas: un cero en nutrición
Carecen de interés nutricional y por su gran contenido en azúcar su consumo habitual fomenta la caries, la obesidad y los malos hábitos alimentarios. Mejor consumirlos sólo de vez en cuando y en pequeñas cantidades
Las gominolas son quizá las chucherías por antonomasia. Se trata de productos de confitería formados por una pasta maciza elaborada fundamentalmente con azúcar y que ha sido aromatizada y coloreada mediante el uso de numerosos aditivos. Se comercializan con formas, tamaños y envases muy diversos. Lo más característico de las gominolas es su ínfimo valor nutricional.
Se componen mayoritariamente (representan de media el 82% del producto) de hidratos de carbono y, dentro de estos, la mayor presencia la ostentan los azúcares sencillos (sacarosa, fructosa, glucosa, maltosa), los menos interesantes desde un punto de vista nutricional; el resto de hidratos desempeñan una función gelificante, como pectinas, gelatinas, almidones y goma arábiga.
El contenido en el resto de nutrientes, grasas y proteína, es poco relevante; y otro tanto ocurre con los micronutrientes: las vitaminas y los minerales. Su elaboración es simple. La mezcla se consigue con grandes dosis de azúcares-azúcar, jarabe de glucosa, glucosa, dextrosa, jarabe de caramelo y otros-, que suponen más del 50% del peso de las gominolas. Se añaden los aditivos -aromas, acidulantes, gelificantes y colorantes- y ya está. Las gominolas tipo “nube”, además, contienen proteínas lácteas que garantizan la textura esponjosa.
Si en lugar de estar cubiertas de azúcar, son brillantes, como los regalices o las fresas, se emplean aceites y ceras que les dan ese brillo. Toda esta masa se diluye en una cantidad determinada de agua que proporcionará la densidad deseada al producto.
Los aromas proporcionan olor y sabor, los acidulantes potencian el sabor y sirven como conservantes, los gelificantes permiten las curiosas formas, los colorantes hacen su conocida labor y gelatina, aceites y ceras dan consistencia al producto y lo hacen más atractivo a la vista. La mezcla se introduce en los moldes y se deja reposar hasta que la gelatina enfríe y se obtenga este producto dulce, con la forma deseada, de textura gomosa y pegajosa.
fuente/noticiasjovenes.com/
