Feria de San Juan

Los clásicos puestos de frutos secos, gominolas y juegos de azar ponen el toque dulce a una Feria de San Juan cargada de diversión.
Este año la entrada oficial al recinto oficial ha contado con una veintena de puestos donde se han podido degustar desde el clásico algodón de azúcar hasta los palotes gigantes. Algunos de los vendedores llevan más de 20 años viniendo a esta feria a la que consideran “especial”.

Los puestos de gominolas, frutos secos y juegos son todo un clásico en las ferias. Por ello, la zona donde se ubican normalmente está llena de niños y mayores que miran con ojos golosos cada uno de los productos que ofrecen.

Este año, la Feria de Arroyo de la Miel, ha contado con un espacio habilitado para ellos especialmente, justo por la entrada oficial. Allí se han podido encontrar todos estos productos a sólo un paso unos de otros: “Es todo un clásico, venimos a la feria cenamos y luego antes de irnos nos tomamos un algodón de azúcar o un trozo de coco en unos de estos puestos. Es una alegría para nosotros”, explicaba Antonio Martos junto a su hija pequeña, que se comía alegremente un paquete de pipas.

Pero muchos de estos comerciantes ya llevan años viniendo a la Feria de Arroyo de la Miel. Es el caso de María, que tiene uno de los puestos más grandes de dulces, y que a pesar de llevar años dedicándose a este trabajo asegura que se ha notado “muchísimo la crisis”: “Antes la gente venía y se compraba varios paquetes de pipas, gominolas o lo que sea. Ahora no es así; se mira el precio de los productos y si hay que decirle no al niño se le dice”, explicaba.

Sin embargo, a pesar de que los precios no han bajado, ya que como explica Luis, otro de los comerciantes, “los mayoristas siguen cobrando lo mismo”, los vendedores siguen apostando por la feria. Este vendedor lleva ya nueve años visitando la Feria de Arroyo de la Miel, y de hecho siempre instala su puesto en el mismo sitio. Asegura que esta feria es “ya todo un clásico” y que no renuncia a ella, a pesar que desde el mes de abril realiza todo un recorrido por diversas provincias andaluzas: “Es una feria pequeñita, y eso está bien. Nos conocemos todos y ya somos como una familia”, informa. De hecho, añade que mientras cada año se paguen las tasas “te aguardan el sitio” por lo que tienen clientes que se mantienen de una edición a otra.

Anécdotas de todos los colores
En el lado opuesto tenemos a Susana que regente junto a su familia un puesto de juegos y que pasa por primera vez por Benalmádena: “Me sorprende mucho porque la gente es muy abierta y viene sobre todo a pasárselo bien. Me han ocurrido todo tipo de anécdotas durante estos días, desde una pareja que quería uno de los ositos y no dudaron en gastarse más de veinte euros, a unos chicos que se tiraron más de una jugando”, de todo un poco.

No obstante, sin en algo coinciden es que el año que viene volverán a visitar la feria, porque sin ningún tipo de duda, la Feria de San Juan sí que tiene algo especial; su gente.

Fuente/benalmadenadigital.es

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