Dulciora en la guerra de las chuches
La complementariedad de los negocios de Kraft y Cadbury salvaguarda la planta vallisoletana tras la opa.
La antigua planta vallisoletana de Dulciora saldrá indemne de última escaramuza de la batalla que mantienen los gigantes del sector de las chocolatinas, chicles y gominolas por hacerse con el liderazgo del mercado. Todos los indicios apuntan a que la compra de la firma británica Cadbury por parte de la multinacional norteamericana Kraft Foods no tendrá incidencia inmediata en la fábrica del polígono de San Cristóbal, ya que los negocios de ambas no colisionan de manera directa.
Kraft produce en España café, bebidas en polvo, chocolates (Toblerone y Suchard), postres, galletas, salsas y quesos. La mayonesa, el queso Philadelphia y la bebida soluble Tang se fabrican en la planta de la localidad leonesa de Hospital de Órbigo. Además, Kraft vendió hace dos años la planta zamorana de queso Mama Louise al grupo Lactalis. Mientras, de las instalaciones de Cadbury en Valladolid salen caramelos de goma, duros, masticables y grajeados. El grupo británico, que produce sus Huesitos, Tokke y otros chocolates en Ateca (Zaragoza), cerró recientemente la fábrica de chicles que tenía en Barcelona.
Desde la dirección de Cadbury rehusaron ayer abundar en las repercusiones de la adquisición en España porque «la operación de compra todavía tiene que recibir la aprobación de los accionistas». «En cualquier caso, las dos empresas no compiten en España», por lo que la adquisición «no tiene por qué tener implicaciones», señalaron. En el propio acto de presentación de la opa, los directivos de Kraft destacaron «la complementariedad de la operación, además de en mercados emergentes, en los países europeos, incluidos Francia y España».
Kraft contra Wrigley
Kraft persigue con la operación convertirse en la mayor compañía de confitería del mundo, por delante de la también norteamericana Wrigley (la dueña de chicles Orbit, chocolatinas Mars, caramelos Sugus, etc.), que supera el 14% de cuota de mercado. Kraft Cadbury empatan con Wrigley.
La compañía estadounidense que ha lanzado la oferta pública de adquisición sobre Cadbury, además, apenas fabrica dulces, ya que posee una cuota en el mercado global del 0,3%, frente al 7,3% que la aportará la británica cuando la operación se lleve a efecto.
Coincidente con las previsiones del portavoz de Cadbury se manifestó ayer Juan Manuel Ramos, secretario regional del sector de Agroalimentación en CC OO, sindicato mayoritario en el comité de empresa de la planta vallisoletana. «No tiene por qué haber variaciones sustanciales y así nos lo hizo saber la dirección de la compañía cuando saltó por primera vez la noticia de la opa», explicó Ramos quien, no obstante, añadió que se mantienen «expectantes» y solicitarán una reunión con los responsables de la filial española de Cadbury. «Hasta ahora todo han sido buenas palabras, pero nos gustaría que se tradujesen en hechos porque cuando se dan estas situaciones, siempre se pierde algo».
El declive económico mundial también ha sido más o menos benévolo con el volumen de fabricación de la planta, que no ha sufrido fluctuaciones alarmantes según aseguró el representante de CC OO. Con todo, Ramos admitió que «al tratarse de un producto no perecedero se ha incrementado el nivel de producción para stock, ya que los pedidos vendidos han descendido, algo que por otra parte es general en el sector de la alimentación».
Tras meses de enfrentamientos (y regateos) entre las dos compañías, Cadbury aceptó el martes la última y definitiva oferta de la multinacional estadounidense de la alimentación Kraft Foods, que valora la firma británica en 12.765 millones de euros. Para seducir a los administradores de Cadbury, los de Kraft tuvieron que elevar su oferta inicial, realizada en septiembre del 2009, hasta en el 14% y también hubieron de aumentar la parte de la operación que abonarán en metálico.
En España
Kraft Foods señaló que «la combinación con Cadbury representa una estrategia adecuada y complementaria, que permitirá crear una compañía líder con una cartera de más de 40 marcas y con unas ventas anuales, cada una, de más de 60 millones de euros».
El grupo resultante de la absorción de Cadbury por parte de Kraft Foods sumará en España alrededor de 2.100 empleados, contará con ocho fábricas y podría lograr una facturación cercana a los 800 millones de euros, lo que le situará como una de las veinte mayores empresas de alimentación del país. Por otro lado, Cadbury emplea a unas 45.000 personas en 60 países y el sindicato Unite, que agrupa a los empleados de la empresa en el Reino Unido, hizo ayer público su temor de que la compra amenace 7.000 puestos de trabajo en las islas.
fuente/nortecastilla.es/

